Si no te cuidas, no te quieres.

Cuidarnos, lo que se dice cuidarnos, tengo dudas de si lo hacemos. Yo por ejemplo, estoy mínimo 10 kilos por encima de mi peso, sino me crees miralo en las redes sociales Marc DV. Eso si,soy un gordito feliz.

Eso me lleva a una pequeña, pero relevante conclusión ¿Me quiero si no me cuido? ¿Si no me cuido yo, cómo voy a poder cuidar a otros? ¿Puedo cuidar a mi pareja si no me cuido a mi?

Sólo como inciso, no creo que mi pareja necesite que yo la cuide, y tu lo creerías menos aún si la conocieras, pero eso no implica que yo no quiera hacerlo. Y que quiera saber hacerlo, cuando ella se deje.

Volviendo a la conclusión, me he dado cuenta de que me siento irrespetuoso conmigo por no cuidarme. Si, si, irrespetuoso, sé que suena raro. Pero creo que “me lo debo.”

Alguno/a puede pensar, ¿y no es cuidarse la media tableta de chocolate que te estás comiendo mientras escribes esto? ¿No es eso quererse?

Puede que sea quererme, pero no es quererme bien. Me estoy malcriando. Justo me acabo de dar cuenta. Soy un odioso niño mimado criado por mi mismo.

Y eso es pan para hoy, hambre para mañana. Hoy como chocolate y mañana lloro porqué no me entran los pantalones o porque delante del espejo me siento menos sexy que la duquesa de alba. Y encima me quejo de mi constitución, metabolismo lento, huesos pesados y de que mis padres no me han dado buenos hábitos alimenticios. Ja, pobre imbécil.

Además, por espectaculares que fueran las excusas que me pongo para no tener el cuerpo que me gustaría no cambiaría el hecho de que cuándo me miro delante del espejo, no me gusta lo que veo. Y tampoco cambiaría el hecho de que cuándo mi encantadora pareja me dice que estoy “sexy” por dentro pienso “si, claro…”

¿No me lo merezco? ¿No me he ganado tener un cuerpo en el que me sienta a gusto? Y no del “merecer” de soy muy buena persona y la ley karmica me lo tiene que dar y de paso que me envíe el millón de euros que también me merezco, no. Merecer de ser merecedor, de valer. De decirme me caguen la ostia YO soy la puta ostia, y me merezco un cuerpo de la puta ostia.

Siempre le digo a mi pareja, el éxito es muy sencillo. Ten claro lo que quieres, conoce el precio que tienes que pagar para conseguirlo, y págalo. Y yo aquí “llorando por las esquinas” sin pagar el precio… pero se acabó. Se viene reto…

¿Y tú? ¿Te mereces un cuerpo que sea la puta ostia o no? ¿Una vida que sea la puta ostia?

Ojo al dato, cuidarse no solo implica físicamente (en mi humilde opinión). También existe la parte espiritual y mental. Que puedes leer aquí.

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